¿La Criminología es una ciencia?
Para entender si la criminología puede considerarse una ciencia, primero debemos definir qué es una ciencia. Según el filósofo Karl Popper, una ciencia debe ser falsable, es decir, debe formular teorías que puedan ser puestas a prueba y refutadas. Además, debe basarse en el método científico, el cual implica observación, formulación de hipótesis, experimentación y análisis de resultados.
Desde esta perspectiva, muchas áreas de la criminología cumplen con estos criterios. Los criminólogos estudian fenómenos delictivos, realizan observaciones y recogen datos empíricos para formular teorías sobre el comportamiento criminal. Por ejemplo, teorías como la teoría de la tensión de Robert K. Merton o la teoría del aprendizaje social de Edwin Sutherland se basan en observaciones de patrones delictivos en distintos contextos sociales. Estas teorías pueden ser refutadas o validadas mediante nuevos estudios, lo que sugiere que la criminología aplica el método científico en muchos aspectos.
La criminología y su metodología
La criminología se caracteriza por el uso de métodos cuantitativos y cualitativos para estudiar el comportamiento delictivo, en el ámbito cuantitativo, los criminólogos recurren a encuestas, análisis de estadísticas delictivas y estudios longitudinales para comprender patrones de criminalidad y sus causas. No obstante, el uso de análisis estadísticos y la recopilación de grandes bases de datos empíricos indican un enfoque científico en la criminología, aunque estas mismas practicas son realizadas por sociólogos y psicólogos que al igual que la criminología son cuestionadas sobre si son o no son ciencias.
En cuanto a los métodos cualitativos, la criminología se apoya en entrevistas, estudios de casos y etnografías para explorar la criminalidad desde una perspectiva más profunda y contextualizada, estos métodos permiten una comprensión más holística del comportamiento delictivo, aunque algunos críticos sostienen que la subjetividad de estos enfoques puede poner en duda la objetividad de la disciplina. Sin embargo, la combinación de estos métodos cualitativos con análisis cuantitativos fortalece el rigor metodológico de la criminología, acercándola al estándar científico.
Aunque la criminología puede no cumplir con los requisitos estrictos de las ciencias naturales, muchos expertos la consideran una ciencia social, como la sociología, la antropología y la psicología, también se basan en la observación empírica y el método científico, pero reconocen la complejidad y la variabilidad del comportamiento humano. Al igual que estas disciplinas, la criminología estudia fenómenos humanos, en este caso el comportamiento criminal, y reconoce que el contexto social y cultural influye en la criminalidad.
Es importante destacar que, a pesar de sus limitaciones, la criminología ha logrado avances significativos en la comprensión del crimen y sus causas. A lo largo de los años, los criminólogos han desarrollado teorías valiosas que han sido respaldadas por investigaciones empíricas rigurosas. Además, la criminología ha contribuido al desarrollo de políticas públicas y programas de prevención del crimen que han tenido un impacto positivo en muchas sociedades.
La Escuela Clásica
Uno de los primeros enfoques que contribuyó al desarrollo de la criminología como disciplina fue la Escuela Clásica. Desarrollada en el siglo XVIII con pensadores como Cesare Beccaria y Jeremy Bentham, estos pensadores proponían que el comportamiento delictivo era el resultado de decisiones racionales tomadas por individuos con libre albedrío. Beccaria, en su obra De los delitos y las penas (1764), argumentó que las personas cometen delitos tras evaluar los costos y beneficios, y que la mejor manera de prevenir el crimen era mediante penas justas, rápidas y proporcionales al delito.
La Escuela Clásica sentaría las bases para el desarrollo de sistemas penales modernos, abogando por la igualdad ante la ley y el rechazo a castigos crueles e inhumanos realizados en antaño. Beccaria fue pionero en proponer que el objetivo del castigo no era la venganza, sino la disuasión, tras esta visión racionalista considera que el comportamiento humano puede ser modificado a través de sanciones legales, lo que vincularía este enfoque con los principios científicos de previsibilidad y control, aunque se centraría más en el aspecto normativo que en el empírico.
La Escuela Positivista
A finales del siglo XIX, la Escuela Positivista marcó un cambio de paradigma en la criminología. Fundada por pensadores como Cesare Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo, esta corriente proponía que el comportamiento criminal no era una elección libre, sino el resultado de factores biológicos, psicológicos y sociales que determinaban la conducta. Lombroso, considerado como el padre del positivismo criminológico, introdujo la idea del “criminal nato” en su obra L’uomo delinquente (1876), donde sugería que ciertos individuos estaban biológicamente predispuestos a cometer delitos.
El positivismo criminológico se basa en un enfoque científico que busca comprender el delito a través de la observación y el análisis empírico de los delincuentes, esta escuela de pensamiento se caracteriza por el uso de métodos inductivos, como la observación directa, la medición y el análisis estadístico. Lombroso, por ejemplo, utilizaba mediciones físicas y estudios de anatomía para tratar de identificar características físicas comunes en delincuentes, lo que vinculaba a esta corriente con el emergente campo de la biología en esa época.
Si bien muchas de las ideas de Lombroso han sido refutadas con el tiempo, su enfoque empírico marcó un avance en la criminología, alejándose de las teorías filosóficas abstractas y acercándose a una comprensión más científica y basada en evidencias del comportamiento criminal.
Críticas a la cientificidad de la criminología
A pesar de los avances en la metodología y en la aplicación del método científico, la criminología ha enfrentado críticas sobre su estatus como ciencia. Una de las críticas más frecuentes proviene de la falta de leyes universales en la criminología, a diferencia de ciencias como la física o la química, donde se pueden establecer leyes claras y consistentes que se aplican en todas las circunstancias. En la criminología, las teorías tienden a ser contextuales y dependientes de factores sociales, culturales y económicos, lo que dificulta la formulación de leyes universales sobre el comportamiento criminal.
Por ejemplo, la teoría de las ventanas rotas, que sugiere que el deterioro físico de un entorno puede llevar a un aumento del crimen, ha sido validada en algunos contextos, pero refutada en otros. Esto demuestra la dificultad de encontrar teorías que sean aplicables de manera universal en el campo de la criminología.
Otra crítica proviene de la naturaleza normativa de la criminología. A menudo, los criminólogos no solo describen el comportamiento criminal, sino que también proponen soluciones políticas y sociales para reducir la criminalidad. Esta combinación de análisis empírico y recomendaciones normativas plantea un dilema, ya que una ciencia pura debería limitarse a la descripción de fenómenos, mientras que la criminología a menudo se involucra en cuestiones éticas y políticas.
Conclusión
La criminología puede considerarse una ciencia en el sentido de que utiliza el método científico para estudiar el comportamiento criminal y desarrollar teorías basadas en datos empíricos. Sin embargo, su estatus como ciencia natural es debatido debido a la falta de leyes universales y la influencia de factores contextuales en sus teorías. A pesar de estas limitaciones, la criminología ha demostrado ser una disciplina valiosa que contribuye a la comprensión y prevención del crimen, lo que sugiere que, al menos como ciencia social, tiene un lugar importante en el campo académico.
Referencias
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