Objeto de la Criminología
La consolidación de la criminología como ciencia ocurre cuando esta define su objeto de estudio, la criminología general estudia el delito, las conductas antisociales asociadas, el sujeto inherente al hecho delictivo, sea este activo o pasivo, así como los medios a disposición para controlar socialmente las conductas delictivas. Este enfoque inicial priorizó el estudio del delito, un aspecto que pertenece a la etapa precientífica, antes del surgimiento del positivismo criminológico, durante ese tiempo, la criminología se centraba principalmente en la infracción y la sanción, con una visión unidimensional.
Con la llegada del positivismo criminológico el enfoque cambió, tornándose más androcentrista, este nuevo enfoque añadió elementos como el estudio de la persona que comete el delito, prestando mayor atención a las causas, que podían ser biológicas, mentales o sociales. Esto también significó un cambio en la perspectiva sobre el castigo y el delito, que dejaron de ocupar un lugar central en la disciplina. La criminología comenzó a enfocarse en comprender al delincuente y los factores que lo llevaron a delinquir, más que en el delito mismo.
Otro de los elementos importantes que se integraron en este periodo fue el estudio de los mecanismos de control social. Este aspecto abarcó diferentes puntos de vista, como la represión de la criminalidad y la contención penitenciaria, aunque en tiempos más recientes se ha dado mayor énfasis a la prevención del delito y a la resocialización de los delincuentes. El control social, entendido como el conjunto de mecanismos que utiliza la sociedad para regular las conductas de los individuos y garantizar el cumplimiento de las normas, se ha convertido en una herramienta fundamental en el estudio de la criminología moderna.
El Delito como Objeto de Estudio
El delito, como fenómeno social compuesto de dos tipos de dimensiones siendo la objetiva refiriéndose al comportamiento delictivo y la conducta antisocial y la subjetiva refiriéndose a criminalidad percibida. El delito ha sido históricamente el principal interés de la criminología, en sus inicios, la criminología se dedicaba a observar el comportamiento delictivo desde una perspectiva punitiva, centrada en la infracción de las leyes y la necesidad de castigar a los infractores. En la actualidad, el delito sigue siendo un aspecto esencial, pero el estudio del mismo se ha diversificado y se abordan múltiples factores que pueden influir en la comisión de un delito, entre estos factores se incluyen la estructura social, la desigualdad económica, las influencias familiares y la presión de los grupos sociales.
El Delincuente
Con el auge del positivismo criminológico, la figura del delincuente tomó un rol protagónico en el estudio criminológico, el enfoque positivista supuso que los delincuentes presentaban características diferenciadas respecto a la población general, lo que llevó al estudio de factores biológicos y psicológicos que pudieran predisponer a una persona a cometer delitos. En la actualidad, la criminología integra tanto factores individuales como sociales para analizar al delincuente, las teorías contemporáneas consideran que el comportamiento delictivo no es solo el resultado de predisposiciones biológicas, sino de un complejo entramado de factores biopsicosociales.
La Víctima
Si bien el delincuente ha sido históricamente el foco del estudio criminológico, la figura de la víctima que seria consolidada hasta el año 1980, a su vez esta también ha ganado relevancia en los estudios actuales, que tratan de comprender el papel de la víctima en el fenómeno delictivo, así como en los factores que pueden hacer que ciertas personas sean más vulnerables a convertirse en víctimas de delitos, el estudio de la víctima no solo contribuye a una comprensión más completa del delito, sino que también ayuda a desarrollar políticas de prevención y reparación más efectivas.
El Control Social
Finalmente, la criminología moderna ha puesto un gran énfasis en los mecanismos de control social, estos mecanismos que pueden ser formales, como las leyes y las instituciones del Estado, o informales, como las normas y expectativas sociales, son esenciales para prevenir la delincuencia y mantener el orden social, la prevención del delito ha desplazado a la represión como objetivo prioritario de los sistemas penales modernos, en lugar de enfocarse exclusivamente en castigar al delincuente, los sistemas actuales buscan prevenir la ocurrencia del delito a través de programas de educación, políticas de inclusión social y el fortalecimiento de las redes de apoyo comunitarias.
Referencias
Zuniga Lopez, R. (2024). Fundamentos de criminología (1ª ed., 5ª reimp.). Editorial UNED. San José, Costa Rica.

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